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lunes, 11 de diciembre de 2017
martes, 06 de junio de 2017

Presentación del “Proyecto Tresmiles” que establece el nombre oficial de 160 montañas de Aragón de más de tres mil metros

SORO: presentación tresmiles 2

El consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda, José Luis Soro, ha presentado hoy, junto a los miembros de la Comisión Asesora de Toponimia de Aragón, el Instituto Geográfico de Aragón y representantes de PRAMES, el “proyecto tremiles” que establece los nombres oficiales, que deberán usarse a partir de ahora en las publicaciones oficiales, de las 160 montañas de más de tres mil metros que hay en Aragón. En la presentación han participado también el director general de Ordenación del Territorio, Joaquín Palacín, y el director de Política Lingüística, Ignacio López Susín.

José Luis Soro ha explicado que “el objetivo es fijar unos nombres oficiales acordes con la toponimia aragonesa, la tradición genuina y evitando deformaciones, invenciones o malas traducciones que están generando listas y mapas erróneos”.

A la vez, este trabajo establece unos criterios que servirán para continuar con el trabajo en materia de toponimia. Se trata del primer proyecto llevado a cabo por el trabajo de la Comisión Asesora de Toponimia de Aragón, creada en 2016. El proyecto da respuesta a una situación que refleja que las listas y publicaciones no oficiales circulan en distintos ámbitos presentan a menudo nombres inventados o deformados respecto de sus denominaciones locales tradicionales. La gran difusión de los topónimos de las montañas del Pirineo aragonés ha provocado, a su vez, la degradación de esa toponimia.

Para el consejero Soro, “cada topónimo atesora las vivencias y recuerdos de toda una comunidad. Por eso, la toponimia es un riquísimo patrimonio cultural inmaterial que forma parte de las raíces más profundas de nuestra identidad como pueblo”.

Por otro lado, Soro explica que “la inmensa mayoría de esos topónimos se han transmitido, a lo largo de los siglos, de forma oral. Y su trascripción en escrituras notariales y catastrales y, más recientemente, en la cartografía, no siempre se ha realizado con rigor”. A esto se le une la invención y deformación de nombres que aparecen publicados en guías, revistas, planos…

El resultado ha sido una deformación –e, incluso, la pérdida y el olvido– de una parte de ese patrimonio colectivo. El Gobierno de Aragón creó en 2016, la Comisión Asesora de Toponimia de Aragón, un órgano colegiado de carácter consultivo, adscrito al Departamento de Vertebración del Territorio, que tiene entre sus funciones la de adoptar las medidas necesarias para impulsar la normalización de los nombres geográficos y promover su conocimiento, uso normalizado y valor como patrimonio cultural inmaterial.

La semana pasada, el Consejo Cartográfico de Aragón aprobó por unanimidad los nombres oficiales de los 160 tresmiles propuestos por la Comisión Asesora de Toponimia y, finalmente, esta misma mañana el Consejo de Gobierno ha tomado conocimiento de estas denominaciones, que se incorporan al Nomenclátor Geográfico de Aragón, que recoge todos los topónimos oficiales aragoneses georreferenciados.

En este proyecto se han suprimido bautizos realizados por las primeras cartografías francesas, eliminando nombres como el Soum de Ramond, una montaña que se dedicó a Ramond de Carbonnières, pirineista del siglo XIX, obviando que ya tenía un nombre propio tradicional, Pico d’Añisclo.

También, el Pico Beraldi, la Aguja Jean Garnier, el Pico Lebondidier, el Pico Cordier, la Punta Oliveras o el Pico de Margalide que hacen referencia también a nombres de pirineistas, recuperan sus nombres tradicionales: Tuca de Bagüeñola, Agulla de Crabiòles, Tuca d’el Morro de Cregüeña, Tuca d’el Cabo de la Tartèra, Tuqueta de la Crus y Tuca d’el Cabo de Barrancs.

Del mismo modo, el Pico de Russell, la Punta de Russell y la Aguja de Russell se llamarán oficialmente Tuca d’el Cap de la Vall, Cap de la Tartereta y Agulla de la Solaneta.

Se ha optado por conservar los nombres de pirineistas en otros picos en los que no constaba una denominación tradicional conocida. Es el caso de la Agulla de Ussell, la Punta d’Astorg, la Agulla d’Haurillon, la Agulla de Juncadella, la Agulla de Franqueville, o la Agulla d’Argarot.

En otros casos, se ha conservado la referencia a los pirineistas, pero priorizando la denominación aragonesa. Es el caso de O Casterillet/Torre de Cardier o de la Forqueta de Llosás/Agulla de Tchihatcheff.

En el caso de la Tuca de Rabadá y la Tuca de Navarro, que no tenían denominación en la cartografía oficial y tampoco existía versión tradicional conocida, se mantienen los nombres de los dos grandes alpinistas aragoneses.

Y, del mismo modo, se conserva el nombre de dos guías benasqueses en la Tuca de Mur y la Tuca de Sayó, que no contaban tampoco con denominaciones tradicionales. En el caso del Pico Abadías, otro guía benasqués, se combina con su nombre tradicional: Tuca d’Abadías/Roca de Cregüeña.

También procedía de las primeras cartografías francesas el nombre de Monte Perdido, traducción al castellano del francés Mont Perdu, nombre con el que se bautizó a la cumbre más alta de las Treserols. No obstante, en casos como este, en la Comisión se ha decantado por aceptar también una denominación que, aunque foránea, goza de gran tradición. Su nombre oficial será Punta de Treserols/Monte Perdido.

También mantenemos, por tener cierta tradición, el nombre de Cilindro de Marboré, pero combinado con el nombre tradicional aragonés: Mallo de Marmorés/Cilindro de Marboré.

Con ese mismo criterio, se mantiene el nombre de Infiernos, en realidad inventado por el Conde Russell, pero combinado con los nombres tradicionales aragoneses: Punda Garmo Blanco, Punda Alta de Pondiellos y Punda dera Nevera.

Se han eliminado topónimos inventados por algunas publicaciones realizadas desde fuera de Aragón, en las que, incluso, su recurrió al nombre de sus autores para rebautizar montañas que ya disponían de una denominación tradicional. De este modo, el Pico de Baudrimont o de Marcos Feliu recuperan su nombres auténticos: Mallo de Tormosa y Punta de l’Ibón Chico, respectivamente.

Desaparecen también nombres inventados, como el Pico de los Veteranos, que recibe ahora un nombre compuesto: Pico de la Montañeta/Tuca de’ls Chiminucs.
Por su parte, el Pico Anónimo pasa a recibir a recibir el nombre de Punda dera Breca y El Dedo se llamará Mallet dero Portiello.

Se recuperan nombres de los tresmiles que, hasta ahora, no tenían denominación en la cartografía oficial. Es el caso, entre muchos otros, del Garmo de Pondiellos y el Garmo Negro deras Argualas; el Garmo deros Musarez y los Tetons dera Labaza; el Cabieto dero Baziero y el Tozalón dera Nieu; el Pico de l’Almunia Chica; la Punta Culfreda d’el Medio y la Punta de la Pez; la Tuca de la Collada de la Paúl y la Tuqueta Roya; la Tuca d’el Puerto de Puixebres y la Tuca d’el Cabo d’els Arenals; o la Agulla de la Brecha de Llosás y el Cap de Ixalenques.

En total, 61 de los tresmiles (casi el 40%) no tenían hasta ahora ninguna denominación en la cartografía oficial.

En las cumbres fronterizas con Occitania, se ha hecho prevalecer la versión local aragonesa frente a la oficial de la cartografía francesa. Con este criterio desaparecen, por ejemplo, denominaciones como el Pico Schrader en favor de la tradicional Punta de Bachimala.

En el caso de la Punda de Camachibosa/Viñamala, se ha optado por el empleo de nombre tradicional aragonés seguido de la versión occitana castellanizada, que figura en el nombre de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala.

También se ha mantenido el nombre tradicional aragonés seguido de la versión francesa en nombres compuestos como el Pico Moros/Balaitús, en la Punda Negra/Tallón, en la Punda dero Corral Ziego/El Casco o en la Punda dero Faixón/Torre de Marboré.

Se han depurado malas traducciones, como la que transformaba la versión francesa de Pic de l’Épaule en Pico de la Espalda, al que se le ha dado, como nombre oficial, el tradicional de Punda dero Espaldador.

Y, en el caso de los Picos de la Cascada se ha suprimido esa denominación y recuperado únicamente la tradicional aragonesa por un motivo evidente: la cascada no es visible en absoluto desde Aragón. Los nombres oficiales de los anteriores Picos de la Cascada son Punda dera Ula, Repunda deras Bruixas y Punda deras Crepas.

El pico más alto: el nombre oficial del Aneto será Tuca d’Aneto. El Instituto Geográfico de Aragón ha preparado un mapa con los nombres oficiales de los picos, distribuidos en ocho zonas. Las denominaciones incluidas en el Nomenclátor son de uso obligado en la cartografía oficial elaborada o informada por el Instituto Geográfico de Aragón y por el resto de administraciones aragonesas.
 

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